FATWA SOBRE
LAS DECLARACIONES DEL
PAPA BENEDICTO XVI EN ALEMANIA
por Shaykh Dr. Abdalqadir As-Sufi
Un grupo de nuestros Fuqaha me ha pedido que exprese mi opinión sobre el discurso que el Papa ha dado recientemente en Alemania.
Esto es una Fatwa: En ella expondré mi evaluación de lo que significa este suceso, lo que significan las declaraciones que se han hecho y la política que esto implica.
Esto no es un HUKM. Según nosotros, un juicio sólo puede ser emitido por un Emir que gobierna en una comunidad conocida y que, al hacer el juicio, tiene los poderes necesarios para asegurar su ejecución; si el Emir no puede ejecutar un juicio, éste queda reducido a una mera calumnia. Hablando con propiedad, el juicio sólo se completa cuando se ejecuta la sentencia que conlleva.
El Papa Benedicto XVI dio su discurso en Regensburg. En esta ciudad estaba la fábrica de Messerchmidt y uno de los campos de concentración más conocidos. Durante los primeros 18 años de su vida, el Papa actual vivió dando su consentimiento a la filosofía Nazi, siendo él mismo un Nazi. En 1927 nació en medio de ese fermento entusiasta que dio lugar al movimiento Nazi y fue testigo de su acceso al poder en los inicios de los años 30. A la edad de 14 años pasó a formar parte de la Juventud Hitleriana. A esa edad y en ese lugar es posible asumir el entusiasmo. Tras dos años de buena conducta, a los 16 años de edad, fue llamado a filas por el Ejército Alemán. Su destino fue una brigada anti-aérea. En 1945 fue hecho prisionero por las fuerza de los EE.UU. y enviado a un campo de prisioneros de guerra. Tenía entonces 18 años.
Los Jesuitas dicen que si se les da un niño a los seis años de edad, será suyo el resto de su vida. Si se sigue esta doctrina católica, podemos asumir que los Nazis tienen al Papa para toda su vida. Ha sido criado bajo la Hakenkreuz (swástica), y siendo un joven, enderezó sus trazos y tomó la Cruz católica. Enardecido con la visión de una elite en el gobierno empeñada en la conquista del mundo, en esa mezcla embriagadora de poder despiadado y uso de la ciencia que era el Weltanschauung Nazi, el joven Razzinger entró a formar parte de la gran tradición histórica de una Iglesia “Católica” auténtica empeñada en el control mundial. Entró en la Iglesia sabiendo su identidad histórica. Sabía que el poder ejercido por la Iglesia durante siglos había sido mantenido, no sólo con la tortura y el genocidio, sino con la institucionalización de un sistema, un sistema detallado y bien documentado, de torturas y ejecuciones con fuego. La Inquisición había sido el modelo admirado por Himmler y sus S.S. Sumado a todo ello, estaba la intensidad psicológica y la crueldad de un sacerdocio célibe que a lo largo de todos esos siglos había desatado persecuciones de brujas por toda Europa, torturando y quemando mujeres en un ginecocidio inconmensurable.
El lugar de la doctrina Nazi, que preconiza la imposición del poder sobre las razas más bajas, era ocupado por las cruzadas cristianas que habían sido diseñadas para imponer las doctrinas imposibles del cristianismo sacramental sobre la civilización islámica.
Desdichadamente, el mundo en el que se había criado el pobre Ratzinger niño, iba a cambiar de forma radical. El seminarista descubrió que había entrado en un mundo totalmente diferente. Para mantener su poder absoluto, la Iglesia Católica se había visto obligada en el pasado a someter a la tortura y a la hoguera a los herejes. El problema residía en que la mera aplicación de la razón hacía imposible que la gente creyera que el rito central de la Iglesia era verdad. El, así llamado, Sacramento. Este rito, está basado en la existencia anterior de una elite de iniciados a los que se llama obispos. Al ser “consagrados” por el Papa, que a su vez declaraba ser el representante activo del discípulo San Pablo, estos obispos podían transformar el pan y el vino en la carne y sangre de Jesús. (Pedimos perdón a Allah por mencionar esta fantasía).
En un claro ataque contra la razón, la Iglesia declara “Hic es Corpus”. Este es mi cuerpo. La doctrina recibe el nombre de transustanciación, esto es, el cambio de una sustancia en otra diferente. Esto es lo que declaraban, y aún lo siguen haciendo. Si esta magia no existese, en ese momento ya no son necesarios los obispos y, por extensión, tampoco el Papa. Hubo que esperar hasta la Reforma Protestante para ver cómo se introducía en primer lugar la doctrina de la con-sustanciación y luego la doctrina de la non-sustanciación.
Es comprensible que, en sus deliberaciones, la Iglesia tuviese siempre muchos problemas con el lugar que ocupa la razón. Es fácil comprender también la imposibilidad, para el musulmán racional, de tan siquiera atisbar la extraordinaria realidad histórica que muestra, a lo largo de los siglos, a hombres y mujeres sometidos a las torturas más insoportables infligidas con instrumentos mecánicos horripilantes, sumergiéndoles en agua o quemándoles con fuego si se atrevían a negar que el pan y el vino de los sacerdotes eran el cuerpo y la sangre de su Redentor. Era un doble ultraje contra la razón. Era pura antropofagia. Y al mismo tiempo era teopofagia. El resultado es que los católicos modernos están comiendo la carne de un hombre que tiene dos mil años, y ¡creyendo al mismo tiempo que están comiendo a Dios!
Lo que se deduce de todo esto, es que a partir del momento en el que la Iglesia perdió el poder de torturar y quemar, y con ello imponer este sin sentido a la gente normal, la Iglesia Católica Romana iba a iniciar su decadencia y su caída.
A mediados del siglo XX la Iglesia estaba definitivamente en crisis. La Iglesia Católica, una vez perdido el poder de la coacción, tenía que encontrar una base doctrinal sobre la que establecerse. La compulsión había sido eliminada - ¿dónde ir ahora? La respuesta era evidente – ir hacia lo opuesto: el amor. El Papa Juan XXIII, acusado de comunismo por muchos cardenales, convocó un Concilio en Roma para inventar la nueva Iglesia. En el proceso, la Misa en latín fue eliminada para dar paso a la vernácula. Se tenía la esperanza de que, en la confusión de las muchas traducciones, la ofensa sacramental desapareciera del mapa. Lo llamaron Reforma dentro de la Iglesia. Por supuesto que Re-forma significa que la forma original ha sido destruida. El papa Juan XXIII llevó a la Iglesia tan lejos de la Roma histórica que la aparición de un anti-Papa en Francia, un tal M. Lefèvre, era un hecho inevitable. Ordenó obispos y restauró la Misa Tridentina. Tuvieron que pasar años antes de que se atreviesen a excomulgar a Lefèvre y su Iglesia Católica Romana. Y así fue cómo sin pedir disculpas, pero con explicaciones de todo tipo, el Catolicismo surgió como la Iglesia del Amor y de la Paz, una clara conversión hippie.
Al mismo tiempo, la participación de la Iglesia en la usura, esto es, la banca moderna, puso al descubierto la Cara Oculta de la Luna, puesto que la cara oculta de un sacerdocio célibe es, por supuesto, la pedofilia. El banquero del Papa fue encontrado colgando de un puente londinense y la riqueza del Vaticano se tambaleaba al borde de la bancarrota. El heredero del Papa Pablo, un inocente que escribía cartas a Pinocho, descubrió horrorizado el escándalo oculto. Al poco tiempo moría, asesinado o, mejor si cabe, de muerte natural, y su lugar lo ocupó el candidato americano Juan Pablo. Esto llevó a la Iglesia al nuevo mundo del Dominio Banquero. La tarea del nuevo Papa era guiar a Polonia hacia un levantamiento social que llevase el bloque comunista al terreno capitalista. Inauguró también la doctrina masónica del “Diálogo” con la que anestesiar a todas las religiones de forma que, cuando despertasen, fueran sólo una, es decir, sin sentido alguno. Tras esta política estaba también el factor importante del despido de los jesuitas por parte de Juan Pablo II (los defensores de la tradición católica), y la elevación del Opus Dei, - una orden “laica”, carente de sacerdocio (defensores de la Secta Bancaria). El confesor del Papa dejó de ser un jesuita.
El último Papa llevó a cabo un importante cambio doctrinal que parece ser mantenido por el Papa actual. La obligación de sustituir la Iglesia Sacramental dejaba ante el catolicismo la preocupante realidad de una nueva forma de cristianismo evangélico que no está centrado en el Sacramento sino más bien en el rito del Bautismo. Esta nueva forma evangélica abolía el mundo Invisible y declaraba que el hombre “Nacía otra Vez” en esta vida, no en la Otra, la que ha de venir. Hacía falta algo más profundo, y el Papa polaco escogió la elevación de la doctrina de la Mariología. Esta doctrina predicaba la súplica directa a María y proclamaba su Ascensión corporal a los cielos. Lo que esto hacía en realidad, era plasmar una de las declaraciones históricas de la cristiandad: transferir la Presencia Divina a la madre de Jesús, a la que ahora se llamaba Madre de Dios.
Soy consciente de que estas cuestiones son una ofensa a la razón y pido a mis hermanos musulmanes que tengan en cuenta que las menciono con el único propósito de clarificar cuál es la política actual de la Iglesia Católica.
La importancia de esta adoración virtual de María, tiene consecuencias de muy largo alcance, no sólo en el ámbito teo-político sino también en el geo-político. En los grupos de expertos de los EE.UU., con presencia mayoritariamente judía, existe ya una estrategia a largo plazo para la unificación del cristianismo y el Islam o, hablando con mayor propiedad, llegar a un acuerdo bi-partidista. Este programa eliminará de forma efectiva la amenaza política e intelectual que supone la religión para la Secta atea de los Banqueros. El resultado final sería un Islam y un cristianismo despolitizados. Los cristianos adorarán a María que derramará lágrimas por su hijo durante toda la eternidad. Los musulmanes adorarán a Fátima que también llorará eternamente por sus hijos mártires, Hasan y Husein. En la Ciudad Santa de Roma el Papa será el foco de los cristianos del mundo y en la Ciudad Santa de Kerbala el Gran Imam será lo mismo para los musulmanes. Todo lo que está ocurriendo en nuestros días debe contemplarse como pasos que se están dando hacia el cumplimiento de esta política.
La “forma pacífica” para conseguir esta reconciliación, es la aplicación de la doctrina del Diálogo entre las Religiones.
Enrique VIII, el Rey más grande de Inglaterra, comprendió lo que Lutero no había sido capaz de vislumbrar. Vio que el poder Papal no estaba basado únicamente en la doctrina sacramental, sino que también lo estaba en el poder político del Papa. La destrucción progresiva del poder político significa que las doctrinas acabarán también siendo destruidas. Ahora bien, la doctrina fundamental que durante toda su historia se alza entre la Iglesia Católica Romana y la Secta de los Banqueros, que ha crecido en desarrollo y poder desde 1789, es la doctrina que prohíbe la usura.
Nuestro respetado hermano, Umar Ibrahim Vadillo, me ha enviado un documento relevante. Umar Pasha me ha informado que en el 1 de Noviembre de 1745, se emitió una Bula del Papa Benedicto XIV, VIX PERVENIT, hablando de “La Usura y otros Beneficios Deshonestos”. Esta declaración es un rechazo de la usura sin paliativos. Los párrafos que siguen a continuación son extractos de esta declaración oficial:
“3. I. La naturaleza del pecado llamado usura tiene su lugar y origen en un contrato de préstamo. Este contrato económico entre unas partes en acuerdo exige, por su misma naturaleza, que una parte devuelva a la otra solamente la cantidad que ha recibido. El pecado existe cuando en algunas ocasiones el acreedor quiere más de lo que ha dado. Es decir, llega a afirmar que se le debe una ganancia por lo que ha prestado, pero cualquier beneficio que excede la cantidad prestada es ilícito y usurero.
II. No puede perdonarse el pecado de usura aduciendo que la ganancia no es grande ni excesiva sino más bien modesta o pequeña. Tampoco puede perdonarse porque el deudor sea rico. Ni siquiera diciendo que el dinero que fue tomado prestado no se quedó quieto, sino que fue gastado de forma provechosa, ya fuera para incrementar la fortuna, comprar nuevas propiedades o efectuar transacciones comerciales. La ley que regula los préstamos exige la igualdad entre lo que se ha dado y lo que se ha devuelto; una vez establecida la igualdad, todo aquel que exija más que eso está violando las condiciones del préstamo. En consecuencia, si alguien cobra interés, debe proceder a su devolución, según las normas públicas de justicia; la función de estas normas en los contratos entre los seres humanos es garantizar la igualdad de trato para las partes. Esta ley debe observarse de forma sagrada. Si no se hace con toda exactitud, se debe reparar la trasgresión.
IV. Hay muchos contratos diferentes de esta clase. En ellos, si no se mantiene la equidad, lo que se reciba por encima de lo que es justo es una injusticia manifiesta. E incluso si no está categorizado como usura (ya que la reciprocidad, tanto abierta como oculta, está ausente) la restitución es obligatoria.
4. …nosotros aprobamos y confirmamos lo contenido en las opiniones expuestas más arriba ya que los profesores de la Ley Canónica y la Teología, la evidencia contenida en las Escrituras, los decretos de los Papas anteriores y la autoridad de los Concilios y los Padres de la Iglesia han secundado este proceder.
10. …os exhortamos a no escuchar a aquellos que dicen que hoy en día la cuestión de la usura es meramente nominal, ya que siempre se han obtenido ganancias cuando se prestaba dinero a otra persona. ¡Qué falsa es esta opinión y qué lejos está de la verdad!...
…y en consecuencia, no es válido sugerir, basándose en afirmar que siempre se ha obtenido alguna ganancia por el dinero prestado, que el tema de la usura ya no es relevante en nuestros días”.
Junto con este texto, Umar Pasha escribió lo siguiente:
La respuesta a su pregunta ¿Qué Papa legalizó la usura y cuándo lo hizo?
Fue el Papa Pío VIII en el año 1830 cuando el Santo Oficio, con la aprobación Papal, permitió el cobro de interés. No sólo se permitió el cobro de intereses sino que el Códice de Ley Canónica del año 1917, decía que las Órdenes Religiosas podían tener sus bienes en cuentas que produjeran intereses. (El Canon 1523, 4.º dice que los administradores de las propiedades de la Iglesia deben utilizar, en beneficio de la Iglesia, dinero que pueda ser invertido de forma provechosa. Véase T. Lincoln Bouscaren, S. J. y Adam C. Ellis, S. J., ‘Canon Law: A Text and Commentary’, 2.ª edición, Milwaukee: the Bruce Publishing Co., 1951, 826. Según puede verse en este comentario, hay muchos que malinterpretan este Canon: “Invertir dinero significa cambiarlo por bienes no fungibles tales como bienes inmuebles, acciones, obligaciones, etc. El dinero que no está depositado en el banco a plazo fijo no se considera invertido”. Ibid., 251). Y además, el nuevo Catecismo de la Iglesia Católica no menciona la usura.
La fecha exacta del decreto doctrinal de Pío VIII es el 18 de Agosto de 1830. Ese fue el momento decisivo. A continuación le siguen toda una serie de decretos en la misma línea: 31 de Agosto de 1831, 17 de Enero de 1838, 26 de Marzo de 1840 y 28 de Febrero de 1871; y el de la Sagrada Penitencia del 11 de Febrero de 1832. (Copias de estos decretos pueden encontrarse compilados en ‘Collectio Lacensis’ (Acta et decreta s. conciliorum recentiorum), VI, col. 677, Apéndice al Concilio de Pondicherry; y en el ‘Enchiridion’ del Padre Bucceroni).
Umar Ibrahim Vadillo.
A partir de esto puede verse que de Benedicto XIV a Benedicto XVI se ha abandonado por completo la posición histórica de la Iglesia Católica con respecto a la usura. Benedicto XVI ha heredado una situación post-Aldo Moro, esto es, la obediencia más abyecta y la alineación con los anatemas, las doctrinas y los castigos ordenados por la Secta de los Banqueros. En el preciso instante en el que se ponía la toca Papal, los EE.UU., bajo el control de esa Secta de Banqueros, entraban en una fase sin precedentes del imperialismo global. En medio de este proceso, su líder definía brutalmente sus actividades como Cruzada. Y luego el Presidente llegó a decir: “Si no estás con nosotros estás contra nosotros”. Esta Cruzada había sido desatada por la destrucción de dos rascacielos en el centro de Nueva York, de la misma manera que la Primera Guerra Mundial había sido “desatada” con el asesinato del Archiduque Franz-Ferdinand y su esposa en Sarajevo. En ambos casos, la causalidad oficial oculta la causalidad histórica: la actuación del proceso de poder de un capitalismo cuya energía aún no se ha extinguido.
La realidad que se enfrenta a estos sucesos se hizo manifiesta con cada vez mayor claridad: la doctrina del Islam que prohíbe la usura en toda circunstancia, “incluso una brizna de hierba”; esta es una doctrina cuya aplicación significa el fin del sistema bancario mundial, de sus instituciones e instrumentos de intercambio. La situación exigía con urgencia que el Islam fuese denigrado y presentado como algo absolutamente maligno. Al mismo tiempo, y dado que en el mundo actual una de cada cinco personas es musulmán, -- o incluso probablemente cuatro ya que faltan los datos asiáticos – y esto una estadística demasiado grande como para calificarlos a todos de enemigos perversos, lo que hacía falta era una “Reforma” del Islam en los mismos términos cuya aplicación había emasculado el cristianismo, haciendo que primero fuera impotente políticamente y que luego aceptara la usura.
Al Papa Benedicto XVI se le advirtió con discreción que tenía que cumplir los dictados de la doctrina atea de la Cruzada de los Banqueros, “Si no estás con nosotros estás contra nosotros”. Es evidente que un Papa Nazi tiene una posición muy vulnerable y puede ser fácilmente perjudicado e incluso destronado. Y así fue como con una astucia manifiesta y una deshonestidad vergonzosa, el Papa Benedicto XVI fue a Regensburg como si en ese lugar pudiera hacer la Confesión y recibir el perdón Rabínico. ¿Qué dijo? ¿Y cuál era su intención?
Hay dos declaraciones de suma importancia. Una es el infame comentario en el que se cita al Emperador Medieval. Pero en primer lugar me gustaría analizar la otra declaración. Dijo el Papa: “Es probable que el Emperador conociese la aleya 256 de la Sura 2 que dice: ‘No hay coacción en la religión”’. Según los expertos, esta es una de las Suras de la época primera cuando (a quien Allah bendiga y conceda paz) aún no tenía poder y vivía bajo la amenaza continua”. Y ahí el Papa menciona sin cortesía alguna el nombre del Mensajero sin título ni respeto
Debe tenerse en cuenta que este término “experto”, tal y como revela el resto de su discurso, es la información que proviene de los orientalistas, un grupo de seudo-académicos que durante más de la última mitad del siglo pasado hemos aprendido a no tener en consideración alguna. Allah el Excelso dice en el Corán (2: 256):
“No hay compulsión en lo que respecta la práctica del Din”
La postura correcta de nuestros fuqaha con respecto a esta aleya, que tiene una importancia capital, es la que obtenemos del gran jurista europeo de Granada, el Qadi Abu Bakr ibn al-Arabi. En su Hukm sobre esta aleya dice que está abrogada por el Ayat as-Sayf, la aleya de la Espada. Allah el Excelso dice en el Corán (47: 4):
“Y cuando tengáis un encuentro con los que se niegan a creer,
golpeadlos en la nuca;
y una vez los hayáis dejado fuera de combate,
apretad las ligaduras y luego,
liberadlos con benevolencia o pedid un rescate.
Así, hasta que la guerra deponga sus cargas.”
El Qadi Abu Bakr continúa diciendo que existe una segunda opinión que afirma que esta aleya es válida en el terreno gobernado por un Emir islámico y en relación con los no-musulmanes que pagan la Yˆizia y gozan, en consecuencia, de la protección del Dawlet islámico. Lo que se deduce, y para nosotros no admite discusión, es el juicio que afirma que la decisión legal sobre lo que existe fuera del Dawlet islámico es el Yˆihad en el Camino de Allah. Debo enfatizar que el Yˆihad tiene sus propias reglas y dado que, por definición, es “Yˆihad fisabilillah”, significa que su función es poner a un territorio bajo el poder del Islam o proteger la frontera del Islam. No es el mismo caso que el de la liberación de un territorio, aunque la ocupación injusta permite el uso de la resistencia militar.
La segunda declaración del Papa Benedicto XVI es la cita ofensiva de un Emperador cristiano. En este punto es donde se muestra la duplicidad del Vaticano. Ellos, e incluso el mismo Papa, han dicho que no era la opinión del Papa, sino que se limitó a citar las palabras de un Emperador medieval. En el Haram de Madinah, un hombre que se presentó ante el Imam Malik, el Imam de Dar al-Hiyˆra, que Allah esté complacido con él, dijo que fulano de tal había dicho que un individuo determinado se había emborrachado. Imam Malik ordenó inmediatamente que se le aplicase al denunciante el castigo hadd que corresponde a la calumnia. El hombre protestó diciendo que no había sido él quien lo había dicho sino el tal fulano. Imam Malik contestó: “¡Yo lo he oído de ti!” Así pues, y en mi opinión, el Papa Benedicto XVI es culpable de haber insultado al Mensajero de Allah, a quien Allah bendiga y conceda paz.
Como conclusión, y al verlo tomar un camino tan arriesgado, debemos preguntarnos cuál era su plan. En el corto espacio de tiempo siguiente a cometer el delito, el Papa explicó con claridad cuál es el programa. Lo que en su discurso calificó de “diálogo genuino entre religiones y culturas” muestra que será conducido según los términos impuestos por el Vaticano. Es significativo comprobar que los términos “cultura” y “religión” han sido puestos uno al lado del otro al ser este el marco que utiliza la Shi’a para tratar estas cuestiones. El Islam, por supuesto, no es una cultura, sino que sirve de filtro para la cultura. En lo que respecta al diálogo con otras religiones, carecemos de autoridad Divina para hacer tal cosa. El permiso que Allah nos ha dado es para llamar a los kuffar al Islam. Allah el Excelso dice en el Corán (2: 120):
“Los judíos y los cristianos no estarán satisfechos contigo hasta que no sigas su sistema.
Di: La guía de Allah es la Guía.
Si siguieras sus deseos después del conocimiento que te ha venido,
no tendrías ante Allah quien te protegiera ni auxiliara”.
Y debe decirse claramente que una disculpa por parte del Papa debe ser considerada como una frívola irrelevancia.
El Papa ya ha dicho que quiere reunirse con dirigentes musulmanes. A la luz de este suceso, esa reunión no debería permitirse. Debe enfatizarse que para nosotros el “experto” no es el ‘Alim sino el Faqih, no es el académico sino el abogado. Más aún: los que van a hablar sobre el Yˆihad sólo pueden ser aceptados como portavoces del Din si confirman que el Yˆihad es un Fard hasta el Último Día; que el estatus del Dhimmi y el pago de la Yˆizya son la protección obligatoria para los no-musulmanes; y que el Zakat es una Sadaqa obligatoria y recaudada, no dada, y que su instrumento legal primordial es el Dinar de Oro y el Dirham de Plata islámicos. El Din del Islam está separado y aparte, por su nombre y por definición, de la religión Shi’a. Pero las personas de este tipo, esos válidos portavoces del Islam, por su misma definición, no pueden sentarse a debatir con la Iglesia cristiana sin al mismo tiempo cumplir la obligación de llamar al Islam a los kuffar.
Allah el Excelso ha aclarado todo este asunto en el comienzo de la Sura Luqman (31: 1-9):
“En el nombre de Allah, el Misericordioso, el Compasivo.
Alif, Lam, Mim.
Estos son los signos del Libro Sabio.
Guía y misericordia para los que hacen el bien.
Los que establecen el salat, dan el zakat y tienen certeza de la Ultima Vida.
Esos están afirmados en una guía de su Señor y son los que tendrán éxito.
Hay hombres que compran palabras frívolas para extraviar
del camino de Allah sin conocimiento y las toman a burla.
Esos tendrán un castigo infame.
Y cuando se les recitan Nuestros signos se dan la vuelta con soberbia
como si no los oyeran, como si tuvieran sordera en los oídos.
Anúnciales un castigo doloroso.
Es cierto que los que creen y llevan a cabo las acciones de bien
tendrán los Jardines del Deleite en los que serán inmortales.
Promesa de Allah verdadera, Él es el Insuperable sin igual, el Sabio”.
martes, 20 de mayo de 2008
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